Blog Squad: Isabel Tabernero
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Periodista española especializada en NBA Vinculada a la Revista Oficial NBA de España primero como redactora y actualmente como columnista desde hace más de diez años, así como colaboradora eventual en otras webs de baloncesto. Blog en www.nba.com desde 2007. |
Los pecados de Mike Brown
Publicado por Isabel Tabernero 21 de mayo 2012

postemporada ha hecho imprescindible un cambio de banquillo. L.A. no se ha adapta bien al perfil de Brown.
Escribo esta entrada del blog sin saber aún si los Lakers han sido barridos por los Thunder en el quinto partido de una eliminatoria curiosa, estresante y decepcionante para los que esperábamos algo más de los amarillos. Lo que quiero escribir no tiene que ver con si arreglan el tema a estas alturas de la temporada sino con la pieza clave en el desbarajuste que ha resultado ser Mike Brown.
Mis disculpas por adelantado a los que estén hartos de que se le dé demasiada atención a los Lakers. Sólo decir que una vez zanjado este tema me pondré enseguida con los atractivos de estos Playoffs, que, sorprendentemente, están siendo muchos.
Pero antes, un inciso necesario. Mike Brown no me gustaba en Cleveland aunque le reconozco la habilidad de armar un buen equipo en torno a la figura de LeBron James y de resignarse a convivir con el circo que se montó allí los años que el ‘23’ jugó al lado de casa. En los Lakers tampoco me ha gustado, y además me ha parecido terrible.
Como todo esto es cuestión de opiniones, habrá quien a esto me responda que no tengo ni idea, que el equipo defensivo que ha montado ha sacado oro donde sólo había carbón, que el problema de los Lakers es el puesto de base, que la culpa la tiene Kupchack, que la culpa la tiene Buss (hijo), que sin la pizarra de Brown la campaña californiana habría sido mucho peor… Admito todo, menos lo de la pizarra.
¿Sistema, qué sistema? ¿El sistema del desconcierto? ¿El de promover la pérdida de confianza de una plantilla (ya mareada desde antes de empezar el campeonato desde los despachos) a base de dar y quitar titularidades como el que reparte chicles? ¿El de ningunear a Gasol? ¿El de no saber aprovechar los tiempos muertos? ¿El diseño desastroso de los finales de los partidos? ¿El de la falta de autoridad? Aquí van las razones por las que veo claro, clarísimo, que a Mike Brown los Lakers se le quedan grandes.
Ninguneo a Gasol: Pau lleva el año entero deambulando por la pista sin saber muy bien cuál es su misión en estos Lakers. Para ser justos, en la postemporada del año pasado ya se le empezó a ver infrautilizado y perdido, pero Mike Brown ha llevado esta mala costumbre a un grado extremo. El error de Gasol ha sido dejarse arrastrar por esa dinámica. Ahora ya es tarde y sólo cabe desearle a Pau un nuevo mejor destino en la Liga pero duele ver cómo no se aprovecha la inteligencia, el potencial ofensivo y la superioridad física de uno de los mejores jugadores de la NBA.
Falta de autoridad: Sale Andrew Bynum enfadado tras una derrota estúpida y pone a parir el sistema y la franquicia, y no pasa nada. Ni sanción ni obligación de rectificar alguna de las múltiples rajadas del pívot hacia su técnico y la directiva este año, ni pérdida de titularidad ni castigo en forma de minutos en el banco. Cuando tus jugadores te pierden el respeto difícil solución.
El juego: Dejando a un lado que el estilo sea más o menos bonito (en fin), se dice que ha convertido a los Lakers en un equipo especialista defensivo. Yo más bien lo veo como un grupo que juega a no jugar a nada (y luego, si esto funciona, que se la tire Kobe), que le falta fluidez, recursos, entendimiento y confianza.
Rectificaciones: Esto también me pasaba con Jackson. Los Lakers parece que tienen el control de un partido y en un momento dado lo pierden. Muy mal los jugadores pero… ¿soluciones? Ni una acertada cuando las ha habido, lo que no ha sucedido siempre. La polémica de Ramon Sessions y Steve Blake es un ejemplo. Aparte de volver a todos locos con sus preferencias, parece que ni cuando fallan descaradamente es capaz de tomar decisiones coherentes sobre uno o otro. Prefiero éste o éste. ¿Tan difícil es?
Desconocimiento: Por mucho que Popovich diga de él en estos días inciertos para Brown que está haciendo un gran trabajo en L.A., estas palabras suenan más a capote del maestro al discípulo en apuros. Básicamente, no puedo concebir a Brown como un buen entrenador cuando no es capaz de darse cuenta de algo tan obvio como que los Lakers son un equipo ofensivo, por tradición (que cuenta en la NBA más de lo que podría pensarse) y por plantilla también, y que no van a ganar mientras no basen su juego en lo que mejor se les da, el ataque. Por todas estas razones espero que Brown tenga los días contados en L.A. y busque un trabajo más acorde a su perfil.
Los 10 mejores (II): Un año de lobos
Publicado por Isabel Tabernero 19 de abril 2012

Con la Liga terminada, o a falta de algún partido que ya no me hará cambiar de opinión, es el momento de hacer un ránking de mis mejores de la temporada, esto es, un listado subjetivo de mis jugadores preferidos de la versión reducida de campeonato que hemos vivido en la campaña 11-12, basado en su aportación al equipo, impacto y méritos añadidos. Echando un vistazo a la tabla de mitad de temporada y a los lesionados desde entonces, resultó ser un tanto gafe. Rubio y Love son dos de los jugadores damnificados pero independientemente de lesiones, ellos han sido los mejores. 1. Kevin Love. Para mí ha sido el MVP de la temporada. Sus números son impresionantes y su liderazgo de los Timberwolves, total, le falla el récord del equipo, pero para mí en este aspecto también ha hecho milagros. Protagonista de la temporada hasta que un codazo inoportuno frenó su mejor año, el ala-pívot ha tenido tiempo para todo: noches de 50 puntos, de 30 rebotes, de jugadas para recordar, victorias históricas, de espectáculo y magia con su recién encontrado aliado para volver a hacer de Minnesota un equipo grande, Ricky Rubio, mi número 2 de la tabla.
2. Ricky Rubio. Está claro cuál ha sido el equipo revelación para mí este campeonato, tanto por el MVP como por el base español. Candidato a rookie del año, sexto en la clasificación de máximos asistentes y compitiendo con Nash o Paul muchas noches por el podio de pases de canasta, no sólo los españoles hemos alucinado con él, los americanos también han caído rendidos al encanto de Ricky. Las numerosísimas y espontáneas lamentaciones de las estrellas de la Liga en twitter tras conocerse su grave lesión y el adiós a la temporada (LeBron, Wade, Durant, Paul, Love…) o el homenaje de George Karl, que se puso la camiseta del Barça en homenaje al catalán, sirven para callar a los que me vayan a acusar ahora de chovinista. El año que viene más lobos y menos lesiones, espero.
3. Kevin Durant. Una de mis debilidades, y candidato claro al MVP 2012 (suena como máximo favorito). Líderes del Oeste junto con San Antonio, el mérito del Artículo 35, que apenas ha fallado algún partido esta campaña, es total: 28 puntos, 8 rebotes, 3.5 asistencias, más de 1 robo y 1 tapón, con 50% en tiro de campo y más del 85% en tiros libres. No se le pueden poner ‘peros’ y sólo hay que esperar a ver si Durant se convierte en leyenda. Pero eso es cuestión de Playoffs, y los Playoffs son otra cosa.
4. Andrew Bynum. Criticado, ‘cuasitraspasado’, infravalorado y a veces infrautilizado. El pívot de los Lakers convierte los escollos en motivaciones, como ya demostrara hace unos años en un pique en un partido con el añorado Shaquille O’Neal. Ahí demostró que está hecho de otra pasta, que es valiente y tiene orgullo, además de talento, y de estas tres cualidades y de alguna más ha echado mano este año para: 1) reivindicarse como uno de los mejores ‘5’ de la Liga, 2) recuperar su etiqueta de indiscutible en los Lakers, 3) ser decisivo en el récord de los angelinos, 4) sacar partido de la amistad y los consejos de uno de los jugadores más inteligentes del mundo, Pau Gasol. El paso definitivo, el título.
5. LeBron James. Sus números son tan buenos como los de Durant (27 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, casi 2 robos, más del 50% en tiro…) pero con el mérito añadido para mí de sumarlos teniendo como compañeros a Wade y a Bosh, aunque Flash no haya jugado parte del campeonato. Madurez, dominio del juego, líder indiscutible de unos Heat que optan al título este año sí o sí. Candidato al MVP, le falta mejorar en los finales decisivos de los partidos y ganar naturalidad, sobre todo sin balón.
6. Jeremy Lin. Diluido en la segunda parte de la temporada hasta su lesión, nadie puede negar que su progresión ha sido impresionante. Habrá que esperar para comprobar si lo del chino fue un espejismo o fue real pero, por el momento, ha sido elegido el personaje más influyente del año según la revista Time. Ahí queda eso.
7. Tony Parker. Selecciono al base de los Spurs porque sus números son mejores y ha sido más constante pero Duncan y Ginóbili también lo merecen. La campaña de San Antonio, el equipo de los viejos, ha ido como siempre de menos más, pero es que el más ha sido el liderazgo (o casi) del Oeste. Nadie apuesta por ellos en Playoffs porque dicen que llegarán cansados. Yo no tengo tan claro que se vayan a desinflar si están sanos.
8. Kobe Bryant. Otro de los que empezó la campaña mejor de lo que la ha terminado. Candidato al MVP en la primera mitad y máximo anotador durante todo el campeonato, su ausencia por lesión en los últimos duelos de los Lakers incluso ha venido bien al resto del equipo.
9. Marc Gasol. Ha sido ‘all star’ este campeonato y con eso queda mucho dicho del pívot de los Grizzlies, equipo al que seguiré atentamente en Playoffs (el año pasado fueron revelación) porque es de los que más me gustan cómo juega. Marc garantiza más de 15 puntos, 9 rebotes, 1 robo, 2 tapones, 3 asistencias… ataque y defensa, la pintura es suya.
10. Pau Gasol. Un ejemplo de inteligencia, profesionalidad, talento, motivación y espíritu de equipo. Corriendo el riesgo de nuevo de ser tachada de chovinista, incluyo al catalán en mi ránking porque ha terminado el año en su mejor momento, ha dado victorias decisivas a su equipo con la ausencia de Kobe, ha establecido y ayudado a crear una sociedad con Bynum de la que se beneficia el equipo, ha superado las críticas, la presión y algunas injusticias
Suplentes: Rose (demasiadas lesiones), Calderón (demasiado malo el año de Toronto), Griffin/Paul (demasiado tarde)
P.D. También sobra gente para la lista de fiascos de la temporada.
Ginóbili… presente, Duncan… presente, Parker… presente
Publicado por Isabel Tabernero 26 de marzo del 2012

NBAE/Getty Images
¿En qué año estamos? Me pregunto con ironía cuando voy a la tabla de clasificación de la NBA. Podríamos estar en 2002 pero estamos en 2012, me digo mientras veo que San Antonio Spurs es segundo del Oeste con treinta y tantos partidos ganados, lo que en esta Liga recortada significa más del 70% de victorias. Podríamos estar hablando, efectivamente, de hace una década, época de anillos en años impares con tres jugadores que siguen haciendo casi lo mismo. Me detengo en el ‘roster’ y examino, uno, por uno, las piezas que funcionan en el ensamblaje texano. Paso lista y no me fallan: Tim Duncan… presente. Tony Parker… presente. Manu Ginóbili... presente. Gregg Popovich… presente también. Estos nombres me hacen tener inmediatamente un déjà vu en el que se mezclan títulos, piques, Finales, balances aplastantes en Liga regular, veteranos, épocas, sistemas rácanos, palos, series históricas de Playoffs… Salvo porque en la foto ya no salen ni Eva Longoria ni Bruce Bowen y en que esta temporada los Spurs son los cuartos de la Liga en puntos por partido y sextos en asistencias, nada parece haber cambiado, aunque esta ya no sea la Liga de San Antonio desde hace tiempo. Y volviendo a la lista, a la pizarra y al balance, me pregunto, ¿y por qué no va a ser esta la Liga de San Antonio? Porque el año pasado fueron campeones del Oeste, por ejemplo, y cayeron en primera ronda, responderán algunos con buen criterio. Pero yo sigo a lo mío, a los nombres.
A ver, Ginóbili, está. Lesionado gran parte del año, sí, con problemas para encadenar dos partidos seguidos bien físicamente, sí, pero afinando la forma para la parte clave de la temporada, y cuando está, omnipresente como siempre, con sus 12 puntos, 4.6 asistencias y más de 3 rebotes de media y subiendo y actuaciones eléctricas. Tim Duncan, está. Esta semana lo han dejado fuera de la lista en un encuentro por ‘viejo’, dicen, pero el que se discute si es el mejor ‘cuatro’ de la historia no está teniendo un mal año de lesiones y promedia 15 puntos, 9 rebotes, 2.5 asistencias, 46% en tiros de campo, números a los que ya estamos muy acostumbrados, aderezados con actuaciones en cancha que ganan partidos casi sin sudar (ya saben, con la aparente tranquilidad de Siglo XXI).
Tony Parker, está, casi, mejor que nunca. 20 puntos, 8 asistencias, 3 rebotes, grandes porcentajes… el base es el que más responsabilidades asume por la edad o las lesiones de los otros tres referentes de este equipo histórico, candidato al anillo, por qué no, un año más. Quince años Duncan, once el francés, diez el argentino. Quince años también un entrenador con unos números impresionantes (en torno a 400 derrotas y camino de las 850 victorias siempre con los Spurs, el 70% de triunfos) Dejuan Blair, Gary Neal, el rookie Kawhi Leonard, Jackson, Splitter, Bonner Diaw… conforman el resto de la pieza que Popovich tiene bien encajada para arrancar la verdadera pelea por el campeonato en buena posición. Útiles elementos para ir a por el anillo siempre y cuando no fallen ninguno de los tres, Parker, Duncan, Manu aunque lo cierto es que ellos no están en las quinielas. Por cosas de la edad, los tiempos de favoritos ya pasaron. Y no tengo ninguna duda de que ellos saben que la ausencia de presión les va a beneficiar. Son muchas batallas ya.
Las semanas que dan o quitan el MVP
Isabel Tabernero Huguet 12 de marzo del 2012

NBAE/Getty Images
Analicemos lo que ha hecho hasta ahora cada uno de ellos.
LeBron: Es -ligeramente- el más favorito, o esa sensación he tenido en los últimos días. Su equipo era a falta de veintipocos partidos el segundo mejor de la Liga, él ejerce su liderazgo por delante de Wade y Bosh de forma más destacada que otras temporadas y sus números son como siempre, impresionantes. 28 puntos, 8.5 rebotes, 6.6 asistencias, casi 2 robos y casi 1 tapón, con un 55% en tiros de campo. Estas estadísticas parecen irrebatibles. En contra tiene la presencia de las otras dos superestrellas, clave del récord de Miami, que ya posee 2 MVP y que sigue ganándose antipatías fuera de la cancha con su peculiar forma de comportarse sin balón.
Durant: A favor de KD están la progresión de los Thunder de los últimos años, que es el mejor equipo del Oeste y el segundo mejor de la Liga con unos números casi tan impresionantes como los de LJ: 28 puntos, casi 8 rebotes y 3.4 asistencias, 1.5 robos y 1 tapón, con un 50% en tiros de campo. En contra, casi nada, quizá algo menos de atención mediática a los Thunder que a Heat y Bulls.
Rose: Le beneficia pertenecer al mejor equipo de la NBA liderándolo con 22.5 puntos, 8 asistencias, cerca de 3.4 rebotes y de 1 robo y 1 balón, con 45% en tiros de campo. En contra, sus números son más discretos que los de el Artículo 35 y el ‘6’ de los Heat, que los Bulls tienen un buen equipo, compensado, además de que ya lo ganó el año pasado.
A los otros tres candidatos a MVP les sobran también los motivos para ser o no ser. Kobe es el máximo anotador (29 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias) pero sigue siendo criticado y discutido por algunas decisiones en los partidos, además de que la temporada de los Lakers está siendo pasable, no notable. Chris Paul (20 puntos, 8.5 asistencias y casi 2.5 robos) no sufre la animadversión de su colega de pabellón Bryant pero aunque su llegada a L.A. ha supuesto una mejoría clara en los Clippers, queda eclipsada por el juego y récord de Oklahoma en el Oeste.
Por último, aunque con pocas opciones de premio por el peso que otorgan los que votan al balance de las franquicias (con el que no estoy de acuerdo), está Kevin Love, que si no se lleva el MVP debería ganar al menos el de Mayor Progresión, por el crecimiento de Minnesota y personal suyo. Anota cinco puntos más que el año pasado (ahora que se ha quedado sin Ricky, veremos hasta qué punto influía la presencia del español) y sus promedios son de casi 26 puntos y 14 rebotes, 2 asistencias, 1 robo y 45% en tiros de campo. Además, los Wolves sólo lograron el campeonato anterior el 26% de triunfos y esta vez a falta de poco más de un mes de competición ya llegaban al 50%.
En estos días cada actuación de 40 puntos, récord de asistencias y racha de victorias y derrotas consecutivas cuenta. Cada actuación defensiva memorable o triunfo ante un equipo grande dará o quitará ese plus que es el que decidirá el MVP 2012. Yo de momento no me decido entre Durant o Love, pero sigo pensando que se lo llevará LeBron. ¿Cuál es vuestra apuesta?
Los diez mejores
Publicado por Isabel Tabernero Huguet Febrero 29

Kevin Love
Mi ‘top ten’ personal 2011-2012 tras el ecuador de la temporada
1. Jeremy Lin. Por darle un aire fresco a los Knicks, después de décadas de gafe encadenado y de gestiones pésimas que nunca han desanimado a los aficionados naranjas. Por desafiar las leyes del marketing, estudios genéticos, lógica y reglas no escritas y escritas de una Liga a la que le cuesta mucho quitar etiquetas (véase la de Pau igual a blando pese a su defensa a Howard en las Finales 2009, por ejemplo). Por ser capaz de eclipsar a la hasta entonces, sensación mediática de la NBA, Ricky Rubio, y de destacar en su equipo por encima de una superestrella, por encima de Carmelo.
2. Ricky Rubio. Por lograr que me alegre cuando descubro que la retransmisión del día cubre un partido de los Timberwolves. Por el descaro, la juventud, la ilusión y ese punto enorme de genialidad que los americanos nunca pusieron en duda, algo que en España sí sucedió. Por su empatía con sus compañeros, su humildad, descubrir tan pronto que en la NBA es clave para triunfar atreverse y tirar, atreverse y pasar, mucho más que atinar o encestar. Porque tiene la misma mirada pero desprende mucha más magia. Porque vive su sueño y su sueño es nuestro.
3. Kevin Love. Porque, y esto quizá gracias a que ahora presto más atención a los partidos de Minnesota, ha pasado de ser un jugador que me gusta a ser un jugador que me entusiasma. Un ala-pívot digno de ser comparado con Larry Bird y de ser ‘all star’, un tipo que, como es listo, ha sabido encontrar en Ricky y en Williams a dos socios para hacer posible, a medio plazo, la conversión de Minnesota en equipo grande.
4. Kobe Bryant. Porque es un depredador nato y ni las lesiones ni los años (que son 33, no 40) pueden frenar sus instintos. Porque suma récords con la nariz rota. Porque no se resigna a tirar por la borda la temporada y quiere su sexto anillo ya. Porque cuando habla, tiene sentido lo que dice. Porque sigue siendo el mejor.
5. Steve Nash. Porque es el líder de asistencias de la NBA por enésima vez en su carrera y acaba de cumplir 38 (y esos sí son bastantes años). Porque es un base irrepetible, generoso, entusiasta, inteligente y que -me obliga a tirar de tópico, cosa que odio- de los que siempre hacen mejores a sus compañeros. Porque con valores que no se estilan tanto en la Liga y en la vida muchos prefieren llevar su camiseta que la de Kobe o LeBron.
6. José Manuel Calderón. Porque aunque no se parece tanto a Nash, sus valores me recuerdan a él, y además es el tercero de la Liga en pases de canasta en un año infernal, otro más, en Canadá. Porque le acabarán traspasando, o eso confiamos, y en su siguiente destino tendrá su recompensa, como siempre le ha pasado en su carrera.
7. Kevin Durant. Porque el Artículo 35 ha orientado la reconstrucción de los Thunder hacia la candidatura directa al título (cinco triunfos consecutivos antes del All Star). Porque en su currículum ya pone que tiene un MVP del All Star y debe tener el mismo galardón de la Liga regular en breve, cosa probable este año, si Rose le deja.
8. Porque Derrick Rose, al que llaman el heredero de Bryant, parece que es el que más difícil se lo va a poner. Porque es el MVP vigente de la NBA y hace honor a su título cada noche. Porque con él los Bulls vuelven a ser grandes, y desde los noventa Chicago es un poco el equipo de todos, ¿no? Porque esta campaña tiene la oportunidad de vengarse de LeBron en postemporada, su bestia negra los dos últimos campeonatos.
9. LeBron James. Porque lideraba antes del All Star en una temporada de calendario loco una racha de 8 triunfos consecutivos para los Heat. Porque sus promedios (27-8-7) son impresionantes. Porque sigue siendo una bestia de la naturaleza pero cada año está más fino y lanza mejor, de dos y de tres. Porque asume la responsabilidad, quiere la responsabilidad de ganar o perder el título y eso garantiza espectáculo, que es lo que nos gusta.
10. Marc. Porque ya es un ‘all star’, y se ganó a pulso ese derecho en los pasados Playoffs, donde demostró que es capaz de hacer milagros en un equipo a la deriva con defensa, trabajo y dominio de la pintura, y niega así que su traspaso a Memphis a cambio de su hermano fuera el más desequilibrado de la historia, como dijo Popovich. Porque me gustaría volver a ver a los Grizzlies haciendo historia en Playoffs bajo su liderazgo.
(el 11 de este ranking es Pau, por seguir siendo un superclase con balón y, sobre todo, sin él)
Una pregunta incómoda (en L.A.)
Publicado por Isabel Tabernero Huguet Febrero 2
Es costumbre. No es que esté obsesionada con las estadísticas pero me gusta estar al día, así que cada cierto tiempo entro en www.nba.com y reviso quién manda y por cuánto en cada apartado e inmediatamente paso a buscar a mis favoritos de la temporada o de siempre, para ver dónde están colocados. Estar muy arriba es importante. Esta revisión periódica también me permite recordar que debo seguir la pista a algún jugador al que tengo más descuidado. Siempre he dicho que para mí las estadísticas sí que cuentan, sobre todo en la NBA.
Hoy, como cada tres o cuatro días, he comenzado mi repaso por la lista de máximos anotadores y me he sorprendido. Kobe Bryant es el líder en puntos, eso sí, con una cifra discreta, 30 de media, pero líder al fin y al cabo. Según la lógica siempre debe estar arriba, pero en el top no lo recuerdo desde hace bastante tiempo, así que como tengo curiosidad, investigo un poco y observo que el ‘24’ fue el máximo encestador en dos temporadas consecutivas, la 05-06 y la 06-07. Si mi memoria no me falla, y no me ha fallado esta vez, porque vuelvo a asegurarme, estamos hablando de la época en la que los amarillos ni siquiera se metían en Playoffs o de los años en los que cayeron ante los Suns en primera ronda pese a los intentos de remontada. Después vendría la época de las Finales y los anillos, con Pau, y después el varapalo del año pasado pero sin perder la categoría de grande.
Como no tengo muy claro cómo de mal colocados están los Lakers tras 22 partidos, miro la clasificación y veo que son sextos del Oeste, mientras que los Clippers ocupan el segundo lugar, y eso también me lleva de nuevo a aquellos años en los que los rojos eran el mejor equipo de Los Angeles. Además, Kobe ha hecho ya protagonizado ya varias gestas anotadoras y un partido de casi 50 puntos, cosa que celebro, igual que en esos años, y pese a las lesiones (que confío en que le respeten hasta verano, puesto que para mí sigue siendo el mejor del mundo) tiene las ganas y la competitividad de siempre. Es decir, nos quedan más gestas anotadoras, y yo lo agradeceré, por supuesto, ¿pero les queda a los Lakers también otro añito en el infierno? Esta es, sin duda, una pregunta incómoda en tiempos incómodos de malas decisiones de traspasos y gestión, que me ronda la cabeza y me lleva directamente al temor de ver desperdiciados años de competir por anillos mientras el tiempo vuela para todos, para Kobe y para Pau los que más. Y entonces me digo, como consuelo transitorio, que Gasol no estaba en ninguna de esas dos temporadas.
Ritmo loco, ritmo NBA
Publicado por Isabel Tabernero Huguet 30 de diciembre 2011

Kent Smith/NBAE via Getty Images
Los equipos apenas llevan unos pocos partidos disputados de esta Liga reconcentrada y súper ajustada en 66 duelos sin respiración, pero son suficientes para unas primeras cábalas, que cambiarán una y mil veces al ritmo loco de esta ‘regular season’, extraña todavía y apetecible, como siempre.
Boston. Menudo batacazo para empezar. No significa nada y ya sabemos que lo mejor de los Celtics suele venir en Playoffs pero mentalmente para un equipo enevejecido tiene que ser importante no descolgarse demasiado.
LeBron. Le veo diferente. Está más delgado que nunca, o eso me lo parece a mí, pero sin perder fuerza ni agresividad, muy serio y más fino en sus decisiones en pista. Un lujazo cuando la cámara le enfoca haciendo lo que se le da bien en pista. Su otro yo, el ‘showman’, parece haber contagiado a su compañero Wade, que acapara tantos primeros planos como La Bestia. Bosh nada a gusto entre estas dos aguas.
Minnesota. Los Wolves, o el equipo de Ricky y de Kevin Love (y de Derrick Williams, y de Barea…), se convierten esta temporada en uno de los que más me apetece ver. Su juventud les pagará con muchas derrotas pero espero que Adelman sepa encauzar pronto su rumbo. Mientras tanto, a disfrutar de la química del rookie más mediático de lo que va de temporada.
Kobe. Su mirada no ha cambiado, y con eso me vale. Competitivo, anotador, problemas personales graves con los que lidiar… la presión crece y eso a Bryant le entona, y cuando Bryant se entona encontramos una u 81 razones para seguir admirando a este jugador.
Pau. Perdón por la doble mención a los Lakers, pero Gasol merece un especial reconocimiento. Podría sentirse ninguneado, podría haber perdido la confianza, podría haber reaccionado en plan Odom, pero no, gracias a un cerebro privilegiado, el catalán ha procesado la información negativa e intenta transformarla en positiva. Buenos números, alguna acción decisiva en alguna victoria, mirar para delante y confiar en que los Lakers vuelvan a ser lo que eran, los Lakers que transformó él en campeones.
Deron. El mejor base del mundo a la deriva en un equipo sin rumbo, en el que su propietario piensa antes en la carrera política que en los logros deportivos de los Nets. Un desperdicio que no esté vistiendo una camiseta con más aspiraciones. Aún no he visto hasta dónde puede llegar Williams en los Nets.
San Antonio. Más viejos, más sabios y comenzando con mejor pie que otros años. Volverán a estar entre los mejores en temporada regular, como siempre. ¿O este debería ser el año del batacazo ‘spur’? No creo que Ginóbili lo consienta.
Dallas. Quizá les dura el empacho del campeonato, quizá el calendario les pasa factura. Da igual, todo el mundo espera que los Mavericks pisen el acelerador y lo harán, seguro.
Griffin. Todavía no se habla mucho de él este año pero lo que Chris Paul y él pueden hacer en los Clippers seguro que sale en las mejores jugadas.
Knicks. Espero un paso más esta temporada de este equipo mítico liderado por un jugador increíble, Carmelo. Igual me decepciono como todos los años, pero de momento…
En enero, más cábalas y alguna primera conclusión. Hasta entonces, feliz año 2012, y que de verdad lo sea.
Sólo estaba dormida
Publicado por Isabel Tabernero Huguet 19 de diciembre 2011

NBAE/Getty Images
Este año la espera ha sido peor. Más tiempo de síndrome de abstinencia, menos deporte, más peleas, negociaciones infructuosas y la frustración de ver cómo la Liga se tambaleaba y no poder hacer nada para remediarlo más que seguir vía Internet, a veces con desidia, otras con frustración, enfado y con la sensación muy pesimista a ratos de que este momento no iba a llegar nunca.
Por eso, el día que David Stern atendió a los medios y más estresado que nunca anunció el fin de la guerra jugadores/dueños, mi cerebro empezó a volverse loco, tratando de recuperar el tiempo perdido: ¿cuántos días quedan para empezar? ¿En qué equipos me tengo que fijar? ¿Se precipitarán con los fichajes? ¿Se ha echado a perder la NBA 2011-2012? ¿Cuántos partidos pasarán hasta que llegue el primero que merezca la pena, de esos de grabar y rebobinar?
Se concentra todo en menos tiempo y crece la presión de que la mejor liga del mundo siga siéndolo pese a lo apretado de la temporada, de que las franquicias muevan sus fichas rápidamente y que no echemos de menos esos ensayos que faltan, esa preparación que se antoja poca incluso en las temporadas de 82 encuentros, que no se pierda la calidad, el espectáculo, en definitiva. No tengo las respuestas a estas preguntas y algunas me temo que confirmarán expectativas poco optimistas pero qué cierto es el tópico de que cuando algo te falta es cuando lo valoras y por eso agradezco enormemente, como mínimo, que haya postre NBA en Navidad, aunque no esté tan bueno como otros años.
Tantos meses tratando de evitar que el barco se hundiera, que la Liga siguiera viva, han provocado lo que me suponía: una avalancha de movimientos, el más sonado de todos, el superfichaje de Chris Paul, uno de los dos mejores bases de la Liga, por los Clippers, que convierte a la otra franquicia angelina en una de las más atractivas de cara a la nueva temporada. Con él y con Blake Griffin compartiendo balón sólo puede pasar una cosa: espectáculo.
Pero no ha sido este el único movimiento aunque sí el que se ha llevado más titulares. Algunos cambios se entienden y se aplauden (el refuerzo de Odom a Dallas), otros despiertan mi curiosidad por lo interesante de las nuevas alianzas (Nenê jugando con Rudy a las órdenes del sabio Karl), otros confirman lo que ya pensaba (Memphis atando a la gran actuación de los últimos Playoffs, Marc Gasol, y el objetivo más codiciado de las franquicias en esta mini pretemporada) y otros no los entiendo en absoluto (y entre los que no entiendo me refiero, concretamente, a las ansias de los Lakers de lograr a Chris Paul y a Dwight Howard a costa de sacrificar a Gasol, a Odom y a Bynum, para mí, un sacrilegio, un desastre en su resultado y lo peor, siguen necesitando un base como el comer).
Así, sin haber mirado con detenimiento las plantillas ni investigado bien a los nuevos, los favoritos de este año parecen volver a ser los Mavericks, que con poco que han hecho han sumado, no restado, no como los Lakers, que pierden opciones reales con la marcha de Odom y además ganan un ambiente enrarecido (hasta que el notición de algún fichaje o traspaso diga lo contrario).
Por su parte, no se han movido o se han movido poco ni Celtics ni Spurs, ni Heat (pero a ellos tampoco les hace tanta falta), y este año tengo verdadero interés en ver qué pueden hacer los Nuggets, los Thunder y los Clippers, Knicks, Hawks, Grizzlies y Warriors, además de una vieja debilidad, los Jazz, y una cuestión de fidelidad a Calderón (los Raptors). Todo esto, a la espera de bombazos que seguro se van a seguir produciendo en estos días en los que descubro que la Liga, que hace sólo un mes no parecía muy viva, sólo estaba dormida.
